Ciclo: Doctrina social de la Iglesia. Introducción

Este es el primer video del ciclo sobre Doctrina social de la Iglesia. Se abordan las cuestiones generales de la misma.

La propuesta humanista integral y solidaria de la DSI

Pablo Tomás Patrito, CCR

  1. Introducción

La salvación de los hombres se da solamente en nombre de Cristo. Ella involucra una vida nueva que llegará definitivamente después de la muerte “pero atañe también a este mundo en los ámbitos de la economía y del trabajo, de la técnica y de la comunicación, de la sociedad y de la política, de la comunidad internacional y de las relaciones entre las culturas y los pueblos”[1] ya que la salvación de Jesucristo es integral y abarca al hombre entero. Por eso, la salvación y la libertad auténtica que viene por el Evangelio también tocan el ámbito de la temporalidad.

De este modo, las personas tocadas por el amor de Dios “son capaces de cambiar las reglas, la calidad de las relaciones y las estructuras sociales: son personas capaces de llevar paz donde hay conflictos, de construir y cultivar relaciones fraternas donde hay odio, de buscar la justicia donde domina la explotación del hombre por el hombre. Sólo el amor es capaz de transformar de modo radical las relaciones que los seres humanos tienen entre sí.”[2] Por este motivo, ante la búsqueda de una propuesta sobre un humanismo integral, la Iglesia no tiene nada que mendigar de humanismos extrínsecos a ella, sino que encuentra una propuesta seria, orgánica y probada en el tiempo: la doctrina social (DSI en lo sucesivo).

La DSI es una exigencia intrínseca de la Revelación. El amor para con el otro se concreta en la verdad, en la justicia y en la paz, y reconoce todo aquello que se opone a estas cosas. Por eso el amor cristiano impulsa denuncia, propuesta y compromiso con proyección socio-cultural. En esto consiste lo que la DSI llama inspiración humanista y solidaria[3] y que “brota de la Fe en una salvación integral, de la Esperanza en una justicia plena, de la Caridad que hace verdaderamente hermanos a todos los hombres en Cristo”.[4]  El cristianismo tiene mucho que aportar al progreso en vistas al verdadero bien de la humanidad. Tan explícito es esto que el cristiano encuentra en la DSI :“los principios de reflexión, los criterios de juicio y las directrices de acción como base para promover un humanismo integral y solidario.”[5]

Porque la Iglesia camina junto a toda la humanidad por los senderos de la historia, vive en el mundo y, sin ser del mundo (cf. Jn 17,14-16), está llamada a servirlo siguiendo su propia e íntima vocación[6]. Lo hace siendo fermento en la historia, salvando al hombre y renovando la sociedad humana, porque es “signo en la historia del amor de Dios por los hombres y de la vocación de todo el género humano a la unidad en la filiación del único Padre.”[7]

Con lo dicho, la finalidad de este trabajo será el presentar someramente algunos aspectos del humanismo cristiano presente en la DSI.

  1.  ¿Qué es? La propuesta

La DSI es un conjunto de principios de reflexión sobre las realidades en hombre en sociedad a la luz de la fe y de la tradición eclesial. Su finalidad es la promoción integral del hombre, tanto individual como en sociedad, mediante elementos que lleven a la evangelización social y de las realidades temporales. Por eso pertenece a la teología moral especial.

La pregunta que atañe es: ¿involucra expresamente una propuesta humanista, más allá de los principios? Dejemos que el Magisterio hable por sí mismo:

[¿Cuál es la propuesta?] “un humanismo integral y solidario, que pueda animar un nuevo orden social, económico y político, fundado sobre la dignidad y la libertad de toda persona humana, que se actúa en la paz, la justicia y la solidaridad. Este humanismo podrá ser realizado si cada hombre y mujer y sus comunidades saben cultivar en sí mismos las virtudes morales y sociales y difundirlas en la sociedad, «de forma que se conviertan verdaderamente en hombres nuevos y en creadores de una nueva humanidad con el auxilio necesario de la divina gracia».”[8]

Ahora bien, esta propuesta se desarrolla en tres niveles:

  • principios y valores fundamentales: la toma sus principios de la teología y de la filosofía, con la ayuda de las ciencias humanas y sociales que la completan.
  • criterios de juicio: sobre sistemas económicos, instituciones, estructuras. En este nivel se adoptan también datos empíricos.
  • orientaciones para la acción: juicios contingentes sobre situaciones históricas,  fruto de la experiencia pastoral de la Iglesia y de un discernimiento cristiano de la realidad.
  • Exposición: Principios

Una propuesta humanista debe ser universal y aplicable a todas las épocas. Estas son, de hecho, las características de los principios de la DSI. De tal modo que puede decirse que los fundamentos de un auténtico humanismo cristiano allí se encuentran; por eso el presente trabajo se moverá en ese nivel.

Los principios de la doctrina social de la Iglesia son 4: dignidad de la persona humana, bien común, solidaridad y subsidiaridad. Porque se refieren a la realidad en su conjunto, tienen un carácter general y fundamental e involucran todas las dimensiones de la persona humana: desde el interpersonal inmediato hasta el político, el económico, el jurídico y el global.[9] Son permanentes en el tiempo y con significado universal, y están unificados, conectados y articulados entre sí ya que de ese modo constituyen la articulación de la verdad de la sociedad, remitiendo a los fundamentos últimos y ordenadores de la misma.


[1] Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia (CDSI), 3

[2] CDSI, 4

[3] CDSI 6

[4] CDSI, 3

[5] CDSI, 7

[6] CDSI 18

[7] CDSI 19

[8] CDSI 19

[9] Cf. CDSI 160-161

Preguntas a responder:
-¿Por qué la salvación tiene una proyección social?
-¿Qué es la doctrina social de la Iglesia?
-¿Cuáles son los aportes de la DSI?
-¿Qué principios y valores propone?
-¿Cuál es su método?