MENSAJE POR EL 45 ANIVERSARIO DE FUNDACIÓN

escudo oficialDios, en su infinita misericordia, permitió que, entre 1969 y 1970, un grupo de hombres se reunieran para discernir, orar, profundizar y clarificar lo que pudiera llegar a ser una nueva Obra de la Iglesia. Y fue así que, el 25 de enero de 1971, día de la conversión de San Pablo, estamparon su firma en un acta para dar fe de la fundación de lo que llegaría a ser la Sociedad de Vida Apostólica Cruzados de Cristo Rey, aprobada como tal el 08 de abril de 1991 por el Exmo. Sr. Hilario Chávez Joya, Obispo de Nuevo Casas Grandes, Chih. México.

      Hoy, después de cuarenta y cinco años de vida, no queda más que dar gracias a Dios por haber permitido el nacimiento de los CCR; por haber confiado un nuevo carisma, en su Iglesia, a quienes eligió y llamó a esta SVACCR.

     Agradecer también a los miembros fundadores que pusieron las bases de lo que es ahora el Carisma aprobado por la Iglesia: “La Sociedad tiene por fin último la gloria y alabanza de Dios y, por fin propio apostólico, contribuir a formar el espíritu social cristiano de los fieles a todos los niveles y ambientes, para imbuir del espíritu del Evangelio la vida pública, profesional, social, jurídica y política, y extender así la realeza de Cristo sobre los hombres y sobre las sociedades” (cfr. Constituciones CCR Art. 1&5).

Aquello que inició con la gran esperanza y alegría de compartir el Carisma -a pesar de haber tenido luces y sombras en el correr del tiempo-, hoy, a cuarenta y cinco años de distancia, este carisma se sigue defendiendo y transmitiendo en los apostolados que, con alegría y confianza en Dios, realizamos según nuestros fines apostólicos. Con la gracia de Dios, seguimos y seguiremos promoviendo el sentido profundo de a fe que ha de guiar el amor y estima al Papa; investigar, enseñar y difundir con exacta fidelidad el mensaje revelado de la salvación; vivir profundamente el gozo de la variedad riquísima de carismas que por institución divina ordenan y rigen la Iglesia; y de propagar y formar, desde la Doctrina Social de la Iglesia, la conciencia social cristiana y la actuación de los seglares, para que penetren con firmeza en la dicha vida pública y la llenen de ella cristianamente en orden al fin determinado (Cfr. Art. 2&2).

Son 45 años compartiendo el tesoro que Dios nos confía: carisma y espiritualidad de Cristo Rey, mediante la impartición de Sacramentos, retiros, dirección espiritual, cursos, clases, campamentos, peregrinaciones, misiones, formación de grupos, entre otros, y optando preferentemente por los jóvenes.

Son 45 años en los que han pasado muchísimos jóvenes por los CCR y que han recibido la formación de amor y fidelidad a Cristo y a la Iglesia. Muchos de ellos, la gran mayoría, al no saberse llamados al sacerdocio, ahora pueden compartir este tesoro con sus respectivas familias.

45 años en los que vienen a la mente tantos hombres y mujeres generosos que han colaborado de cerca con los CCR, ya sea con palabras de aliento; dando consejo; ayudando con alguna aportación económica o material, pero sobre todo por su oración. Agradecemos a Dios por toda esta gente que, de alguna manera, ya es miembro de esta familia CCR.

Nuestra rendida acción de gracias a Dios por el don del sacerdocio. Sí, agradecidos con Dios por los que ahora somos sacerdotes y seminaristas CCR, y que nos permite ser testigos del amor providente con el cual va conduciendo esta familia de apóstoles.

Te suplico, querido lector, que reces por los Cruzados de Cristo Rey para que seamos fieles al llamado, fieles al carisma, fieles y perseverantes en la vocación. Hemos querido compartir contigo este espacio, en donde, además de la información sobre nuestra Sociedad de Vida Apostólica, encontrarás publicaciones escritas por diferentes miembros de la misma, tanto sacerdotes como seminaristas, sobre diversos temas, como pueden ser: Doctrina Social de la Iglesia, Filosofía, Teología, Temas Sociales, vidas de Santos, mensajes del Papa, entre otros. y cuyo único fin es ayudarte en tu vida cristiana poner un grano de arena para extender el reinado social de Nuestro Señor.

Dejamos en las manos maternales de nuestra patrona, la Santísima Virgen María de Guadalupe, nuestros anhelos de querer hacer siempre la Voluntad de su amado Hijo, Jesucristo, Rey del universo, Rey y Señor de la historia.

 

¡Viva Cristo Rey!

P. Arturo Jiménez Ramírez, CCR.

Superior General