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4 Semanas – Día 27

Día 27/28

-Tema semanal: “La obra del Espíritu Santo en la Iglesia”

  • Reflexión: Creo en la vida eterna “Hay dos dimensiones de la realidad: una más profunda, verdadera y eterna; y la otra, marcada por la finitud, la provisionalidad y la apariencia. Ahora bien, es importante subrayar que estas dos dimensiones no se siguen en simple sucesión temporal, como si la vida verdadera comenzara sólo después de la muerte. En realidad, la vida verdadera, la vida eterna, comienza ya en este mundo, aun dentro de la precariedad de las circunstancias de la historia; la vida eterna comienza en la medida en que nos abrimos al misterio de Dios y lo acogemos en medio de nosotros. Dios es el Señor de la vida y en él vivimos, nos movemos y existimos (Hch 17, 28), como dijo san Pablo en el Areópago de Atenas.
    Ante la muerte pierde interés todo motivo de orgullo humano y, en cambio, resalta lo que vale de verdad. Todo acaba, todos en este mundo estamos de paso. Sólo Dios tiene vida en sí mismo; él es la vida. Nuestra vida es participada, dada por otro; por eso un hombre sólo puede llegar a la vida eterna a causa de la relación particular que el Creador le ha dado consigo. Pero Dios, viendo que el hombre se había alejado de él, dio un paso más, creó una nueva relación entre él y nosotros. Él, Cristo, dio su vida por nosotros (1 Jn 3, 16).” Benedicto XVI
  • Para meditar: «Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas mi siguen. Yo les doy vida eterna y no perecerán jamás, y nadie las arrebatará de mi mano. El Padre, que me las ha dado, es más grande que todos, y nadie puede arrebatar nada de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno.» Jn 10, 27-30
  • Jaculatoria: Espíritu Santo, vivifícanos en esta vida, y que nazca ya en nosotros la vida eterna
  • Oración: Dios nuestro, que nos has abierto las puertas de la eternidad con la glorificación de tu Hijo Jesucristo y con la venida del Espíritu Santo, concédenos que, por la recepción de dones tan grandes, nuestra fe vaya más y más en aumento y nuestra entrega a ti sea cada día más completa. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén