Catolicismo social y artículo 123

Uno de los principales ámbitos sociales de reflexión y de propuestas sociales de los católicos en México a finales del siglo XIX y principios del siglo XX fue el del trabajo. En diferentes congresos, reuniones y publicaciones se trataba el tema a la luz de las indicaciones que el Papa León XIII había plasmado en su famosa encíclica “Rerum novarum”, pero se hacían propuestas en orden a que las leyes del país fueran más justas y se respetara a los trabajadores y a sus familias.

En 1939 Joaquín Márquez Montiel comparó el artículo 123 con la “Rerum novarum” en su libro “La doctrina social de la Iglesia y la legislación obrera mexicana”, editado por Buena Prensa. Jorge Adame Goddard en 1981 pone hacia el final de su libro “El pensamiento político y social de los católicos mexicanos 1867 1914” dos columnas paralelas, una con textos del artículo 123 y la otra con textos del catolicismo social mexicano naturalmente anteriores al texto constitucional.

En general se deseaba que se estableciera una ley laboral protectora de los trabajadores. Así, en el tema de la duración de la jornada laboral, el Cuarto Congreso Católico en 1909 había proponía que la jornada en las fábricas fuera de 8 a 10 horas, mientras que en las minas fuera de 7 a 9 horas. El artículo 123 la estableció en 8.

En ese y otros congresos se pedía también la reglamentación del trabajo de la mujer y que no ingresaran al trabajo fabril menores de 16 años. En efecto, en el artículo 123 se prohibieron labores insalubres y peligrosas para las mujeres y quedó que el trabajo los jóvenes entre doce y 16 años fuera como máximo de seis horas, mientras que se prohibía el de los niños menores de doce años.

En el Primer Congreso Agrícola de 1912 se pedía el descanso dominical y en días festivos y la prohibición del trabajo para las mujeres durante el embarazo. El artículo 123 a su tiempo dispuso que por cada seis días de trabajo debía concederse al menos un día de descanso y que las mujeres en los tres meses anteriores al parto no desempeñaran trabajos físicos considerables y que el mes siguiente dispusieran de descanso, con el salario íntegro.

La mayor parte de las fracciones del artículo concordaban con los textos del catolicismo social. Como dice Adame, que las ideas que promovían había llegado al ambiente intelectual de su época. Sobre todo la idea del salario mínimo familiar y el reparto de utilidades encuentran sus raíces en las enseñanzas de León XIII y en la aportación de los católicos de México.

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