San Marcos, Evangelista

Por Pablo Tomás Patrito CCR

El día de hoy celebramos como Iglesia la fiesta de san Marcos Evangelista. Es decir, celebramos la vida de un hombre que, en cuanto santo, se dejó tocar por la gracia, se identificó plenamente con Cristo y hoy intercede por nosotros ante Dios en el Cielo; y que, en cuanto evangelista, fue iluminado por el Espíritu Santo y nos transmitió, de la contemplación y la escucha, un mensaje esencial para que nosotros conociéramos a Jesucristo y Creyéramos en Él.

¡Cuánto bien nos hace celebrar a los santos! ¡Qué reconfortante es festejar a un evangelista! Y justo porque la vida de un santo nos es rica por mostrar cómo encarna el Evangelio y porque san Marcos nos ha legado una de las fuentes de nuestra fe, vale totalmente la pena centrar nuestra atención en el evangelio que nos legó, escrito con tinta y esculpido con su vida.

Características generales del evangelio de Marcos

Según el testimonio de algunos Padres de la Iglesia y algunos métodos históricos, el evangelio de Marcos fue escrito entre el año 66 y el 69; siendo el primero de los cuatro. Un análisis interno deja entrever que escribe con un griego sencillo, popular: el koiné; y uso de ciertas formas retóricas como el quiasmo, la inclusión y el paralelismo. A su vez, hay una gran profusión de referencias y citas a los Profetas (particularmente de Isaías) y menciones de costumbres y celebraciones litúrgicas judías, las cuales se asume tácitamente que el lector conoce; lo que lleva a suponer, no sin fundamento, que este evangelio está dirigido a cristianos conversos del judaísmo.

Otra característica es la riqueza que posee a la hora de señalar lugares, nombrar interlocutores, describir gestos y mostrar sentimientos, los cuales -lugares, interlocutores, gestos y sentimientos- resultan el gran telón de fondo sobre el que el autor inspirado desarrolla su “drama”.

Estructura del evangelio

El “drama” que presenta Marcos se desarrolla en una serie de “actos”. En un lenguaje más técnico, se habla de estructura del evangelio. Como toda estructura es, en el fondo, una clasificación de conjuntos, para definir una estructura y distinguir partes de un todo se requiere de un criterio. Utilizando el criterio geográfico, encontramos que el movimiento del Evangelio es desde la periferia hasta el centro, de Galilea hacia Jerusalén:

Desierto (1, 2-13)→ Galilea (1, 14 – 7, 23)→ Alrededor de Galilea (7, 24 – 9, 1)→ Camino a Jerusalén (9, 2 – 10, 52)→ Calvario (15, 21 -16,20)

Contenido teológico El evangelio claramente nos muestra un ascenso hacia Jerusalén y, por la direccionalidad tan marcada, una intención definida por parte de Jesús.

Ahora, ¿es aleatoria esta estructura? ¿Qué es lo que el autor inspirado pretende transmitirnos? Evidentemente, el evangelios no pretenden ser una mera biografía de Nuestro Señor sino mostrar algo más profundo. En el caso Marcos, toda su intención queda expresada en el primer versículo y determina el hilo conductor de la obra:

Comienzo del Evangelio de Jesús, el Cristo, Hijo de Dios
Ἀρχὴ  τοῦ  εὐαγγελίου  Ἰησοῦ  Χριστοῦ  Υἱοῦ  Θεοῦ

Es decir, Marco quiere transmitirnos el Evangelio. A veces, el término se traduce como “Buena Nueva” por su etimología, pero materialmente quiere significar aquel mensaje que es promulgado por la autoridad y que implica un cambio en la vida del oyente. ¿Cuál es el Evangelio que transmite? El de Jesús, el Cristo, el Hijo de Dios. Es decir, el Evangelio de que aquel que es verdaderamente hombre (Jesús), Ungido por el Espíritu Santo para cumplir la misión salvífica (Cristo), Hijo del Padre que cumple su voluntad de modo perfecto (Hijo de Dios).

No es exagerado afirmar que toda la obra de Marcos está para mostrarnos esa verdad señalada en el primer versículo. En efecto todas las predicaciones y acciones de Jesús, sus discursos y parábolas, las sanaciones y expulsiones de demonios, sus enfrentamientos y enseñanzas se narran para mostrarnos su identidad como verdadero hombre y verdadero Dios, enviado por el Padre e impulsado por el Espíritu.

En efecto, incluso hay 5 grandes confesiones que revelan la identidad de Jesús y marcan el ritmo de todo el Evangelio:

  • El reconocimiento que hace el Padre en el bautismo: «Tú eres mi Hijo amado; en ti me complazco.» 1, 11
  • “Y los espíritus inmundos, al verle, se arrojaban a sus pies y gritaban: «Tú eres el Hijo de Dios.»” 3, 11
  • La confesión de fe de Pedro: “Pedro le contestó: «Tú eres el Cristo»” 8, 29
  • Nuevamente, la orden del Padre en el Tabor: “Este es mi Hijo amado, escúchenlo” 9, 7
  • El punto cargado de tensión del interrogatorio: “El Sumo Sacerdote lo interrogó y le dijo: «¿Eres tú el Cristo, el Hijo del Bendito?». Jesús respondió: «Sí, yo soy; y veréis al Hijo del hombre sentado a la diestra del Poder y venir entre las nubes del cielo.»” 14, 61-62
  • Finalmente, en la Cruz: “El centurión, que estaba frente a él, al ver que había expirado de aquella manera, dijo: «Verdaderamente este hombre era hijo de Dios.»” 15, 39

Si superponermos estos versículos con la estructura geográfica, encontramos que realmente hay una correspondencia:

Desierto

Galilea Alrededor de Galilea Camino a Jerusalén Jerusalén Calvario
A B C D E

F

Conclusión

Mucho más podemos escribir sobre esto, y ciertamente resulta insuficiente. Pero que lo que no alcanzan las presentes palabras que lo supla nuestra oración y la contemplación. Marcos conoció el mensaje de la salvación y nos lo ha transmitido, como dijimos, con su vida y la obediencia a la inspiración divina dejándonos un evangelio. Pidámosle a Dios que, por intercesión de san Marcos, contemplemos las verdades que nos ha transmitido y por ellas sigamos con fidelidad a Jesucristo, Nuestro Señor.

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