Escritura y Sociedad

Por: P. Pedro Miguel Funes Díaz

Al escuchar la palabra “escritura” podemos entenderla como el sistema de comunicación por medio de signos gráficos que representan el lenguaje o bien cómo la escritura en sentido cristiano es decir la Biblia, aunque en este caso suele escribirse con mayúscula o puesta en plurar, con artículo y acompañada del adjetivo “Sagradas”.

Desde el primer punto de vista es indudable la trascendencia la escritura en el desarrollo de las sociedades. Los lugares en que la escritura se desarrolló o inventó sin precedentes son Sumeria, Egipto, China y Mesoamérica. Gracias la escritura los mensajes pudieron transmitirse con mayor fidelidad a través de las generaciones, cosa que se hacía anteriormente sobretodo apoyándose en la memoria.Resultado de imagen para biblia

Aquí, sin embargo, quiero hacer un breve comentario respecto al impacto de la Escritura en cuanto Biblia o Sagradas Escrituras en la conformación de nuestras sociedades hasta el día de hoy. La relevancia de estos libros, de variados géneros literarios, se puede notar en el hecho de que son los que más han sido editados y publicados desde que se inventó la imprenta (obviamente existían antes, pero se difundían por medio de copias hechas a mano).

Una vez en una universidad un estudiante me objetaba diciendo por qué vamos a hacer caso en nuestros días a libros tan viejos. Su objeción tenía sentido en cierto modo, pero la respuesta debe distinguir entre las propuestas antiguas sobre cosas en que el conocimiento ha avanzado, especialmente en campo de lo que hoy llamamos ciencia y las aportaciones de fondo al conocimiento del ser humano y del sentido del mundo.

Quienes no creen pueden reconocer en los textos de la escritura el avance y el progreso cultural y social que significaron en su momento y el legado que han constituido para las generaciones sucesivas. Ciertamente en otros lugares ha habido otras tradiciones y otros documentos, pero ahora nos concentramos en estos porque están en las raíces de la cultura de Europa y de América principalmente y porque en mayor o menor medida han incidido a nivel global.

Así podemos poner por ejemplo la consideración de lo que hoy llamamos dignidad humana, que se hallaba propuesto, con otras palabras, pero sí en su núcleo central, en los relatos de la creación del libro del Génesis al hablar del hombre como imagen y semejanza de Dios. Muchos otros ejemplos podrían proponerse que, en su conjunto, forman un sustrato importante en la cultura hasta nuestros días.

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