Sobre el sentido de vida

Por: P. Gabriel Meneses Arce CCR.

 

Hola queridos amigos, en esta ocasión quisiera invitarlos a reflexionar sobre un tema que nos cuestiona de diversas formas en el día a día, sobre el sentido de vida. Cuantas veces llegan estas preguntas a nuestro interior:

¿Qué sentido tiene mi vida?

¿Qué me hace feliz?

¿Por qué estoy en este mundo?

¿Cuál es mi meta en la vida?

Es posible que hayan pasado por tu mente muchas respuestas, cosas que te hacen feliz, recuerdos, grandes experiencias, conocimientos, consejos, en fin, tantas cosas que le dan sentido a tu vida; como también es posible que se haya abierto un signo de interrogación muy grande a raíz de estas preguntas.

Nuevamente quisiera preguntarte, ¿qué tanto son seguras o permanentes todas aquellas respuestas?, ¿qué tanto aquello que te hace feliz o que le da sentido a tu vida se puede terminar, fallar, descomponer o desaparecer?

Sobre estas preguntas quiero compartirte mi opinión. Si nuestra felicidad tiene su fundamento solamente en cosas materiales, será una felicidad con fecha de caducidad, pues durará lo que funcionan o sirven estas cosas, y nuestra felicidad será efímera. Es posible que nuestra felicidad esté soportada en otras personas, y eso es de inicio algo bueno, pero también tiene límites, pues las personas fallamos, nos equivocamos o morimos, por lo que esta felicidad también tiene límites. Ante esta reflexión, encuentro que el soporte más estable para nuestra felicidad no está en algo, sino en alguien, alguien que no falla, que es eterno y que nos ayuda a darle un verdadero sentido a la vida. En Dios podemos encontrar ese fundamento estable para nuestra felicidad, pero además nos enseñará a hacer uso de las cosas materiales sin apegarnos a ellas, sabiendo que son pasajeras y sin que nos causen crisis cuando se terminan; y junto con esto, nos ayudará a amar a nuestros seres queridos de manera más profunda, pues sabremos perdonar sus fallas, comprender sus límites y saber que nuestra unión con ellos no termina en esta vida, sino que todos hemos sido llamados para una vida más grande, la vida eterna. Es ahí donde encuentro un verdadero sentido a la vida y un verdadero camino a la felicidad.

Termino invitándote a que dispongas todos los medios para encontrar en Cristo el sentido de tu vida, esto es: la vida de oración, los sacramentos, el conocimiento y vivencia de la doctrina, la lectura constante de la palabra de Dios, las obras de caridad y todo aquello que nuestra madre la Iglesia nos invita para un encuentro con Dios vivo.

Muchas gracias y que Dios te bendiga

 

¡Viva Cristo Rey!

 

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