Menú

La Paciencia

 

Por: P. Pedro Miguel Funes

 

La paciencia es una virtud vinculada con la fortaleza, gracias a la cual alguien es capaz de padecer o soportar  algo en orden a obtener o conservar un bien mayor. Significa también saber esperar el momento oportuno para actuar y hacerlo razonablemente. En cuanto virtud, que alguien sea paciente no significa 52cf8241c69fd8050a6fcbf4b480ab7bque no le importen las cosas o que actúe con una lentitud inadecuada. Así, por ejemplo los padres son pacientes con los hijos mientras crecen y toleran sus errores, pero  buscan corregirlos y ayudarles. Toda la labor educativa requiere sin duda de la virtud de la paciencia, que no significa no actuar, sino hacerlo oportuna y no precipitadamente.

La clave de la paciencia es el bien que se busca o se quiere conservar. Por eso es una virtud importante también en el terreno social, ya que una determinada situación puede poner en crisis amplios sectores y estratos de la misma. Gracias a la paciencia se pueden evitar las soluciones fáciles pero aparentes que incluso pueden traer como consecuencia males mayores que los que quieren evitarse o la imposibilidad de alcanzar los bienes que se desean. Como en otros campos, en lo social también hay que remarcar que la paciencia no significa no hacer nada, sino por el contrario, poner manos a la obra, sabiendo que los frutos se recogerán a su tiempo.

Es cierto que pueden darse y se dan en el mundo situaciones muy graves como para agotar la paciencia de cualquiera. Con todo, debe recalcarse que las soluciones extremas pueden tener una justificación ética solamente cuando primero se han recorrido todas las otras posibles soluciones. Por lo mismo en nuestro país hemos de preguntarnos, ya que nos parece que lo que queremos no alcanzamos y que lo que hemos alcanzado se nos va de las manos, si de nuestra parte hemos ya puesto en práctica todo lo posible para mejorar como país.

Una de las cosas que, a mi parecer, nos falta a los mexicanos es una mayor participación en grupos y asociaciones de toda índole: educativos, deportivos, religiosos, cívicos, asistenciales, ecológicos, etc. Si existiera una sociedad más sólida no por decreto de los gobernantes sino por la solidaridad de sus miembros, tanto la política como la economía saldrían ganando. La virtud de la paciencia nos es muy necesaria en las circunstancias actuales, pero si es virtud de verdad, los hombres y mujeres pacientes no dejarán de poner manos a la obra para contribuir todos los días al bien común con su granito de arena.

Escriba una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.