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Filosofía Social

Por Pedro Miguel Funes Díaz

 

 

Nuestro país oficialmente lleva el nombre de Estados Unidos Mexicanos, es una república federal y posee múltiples rasgos geográficos, sociales y culturales. En el mundo existen muchos otros países que poseen muchas formas de gobierno con las particularidades propias de cada uno, representando los más altos niveles de estructuración social, económica y política, que tienen como base la sociabilidad natural. Sobre este nivel se halla la comunidad internacional y bajo el mismo se hallan un sinnúmero de realidades asociativas. Son muy complejas las estructuras en las que se desenvuelve la vida humana sobre nuestro planeta, unas más buenas, otras menos, unas malas y otras más.

 

El hombre como ser social naturalmente tiende agruparse y a establecer relaciones con sus semejantes. Por más complicadas que sean esas relaciones y siempre poseen como fundamento la sociabilidad. La sociedad humana tiene como fundamento el ser de las personas y aunque solamente las personas viven y subsisten en sí mismas, la sociedad es lo que les puede permitir desarrollarse.

 

Si bien la sociedad es un hecho y por lo mismo puede ser objeto de conocimiento y puede ser estudiada también por las ciencias sociales, como la sociología, la economía y otras, es igualmente cierto que lo que pensamos de la sociedad influye en la misma sociedad. La sociedad es resultado natural de nuestra condición humana, pero nosotros podemos, o al menos creemos que deberíamos poder, dar muchas determinaciones a la sociedad, según la posición de cada uno dentro de la sociedad en que habita.

 

Más allá de lo que estudian como un hecho las ciencias sociales, que en sí mismas son sumamente valiosas, con la sociedad nos encontramos ante un problema similar al que surge al estudiar al hombre: el deber ser. En Dialogootras palabras, no bastan los hechos y sus explicaciones, porque lo más delicado se refiere al ámbito de las decisiones y de la libertad.

 

Considerando lo anterior se puede pensar en el derecho y en la ley. Las sociedades necesitan establecer códigos que regulen el comportamiento de sus miembros, sea individualmente, sea asociativamente, y con ello señalamos un componente esencial de la convivencia. Pero es posible todavía descender más en profundidad y descubrir que la última razón del derecho es por fuerza una razón moral o ética. Necesitamos las ciencias sociales, pero hoy necesitamos más la filosofía de la sociedad.

 

Lo que se piensa de la sociedad ha definido bienes y males muy grandes en la historia. Convendría por ello que no solamente los grandes especialistas y filósofos conocieran, siquiera someramente, las ideas que sobre este tema han propuesto los pensadores a lo largo de los siglos. Hoy en día se tiende a restarle importancia al pensamiento y a la teoría. Se quieren resultados prácticos, como ganar unas elecciones, y se olvidan los ideales y los principios.

 

Quien busca tan solo resultados prácticos ya se está guiando, paradójicamente, con la teoría de que las teorías no sirven. Es como la serpiente que se muerde la cola. Es verdad que no existen ni existirán teorías perfectas, pero si somos seres humanos tenemos que esforzarnos en comprender las cosas y así poder dialogar entre nosotros, debatir lo necesario y tomar decisiones verdaderamente libres y buenas.

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