Menú

Preguntas y pandemia

Por: P. Pedro Miguel Funes Díaz

La situación en la que nos encontramos ha engendrado muchas preguntas, unas se refieren a lo que ha ocasionado la pandemia, otras a cómo actúa y cómo se puede vencer, y algunos se preguntan incluso el porqué de la misma. Las respuestas se pueden dar desde diversos campos, y son muy relevantes para todos las respuestas de orden científico que todos esperamos para que se puedan implementar soluciones prácticas.

Desde el punto de vista de la moral social, que es el punto de vista de esta columna, hay que ser precavidos con las posibles respuestas. A nivel filosófico se puede establecer que la naturaleza del ser humano, no obstante su dimensión espiritual, lo hace pertenecer como ser viviente a este mundo y encontrarse limitado. Todos somos mortales y nuestra vida, nuestros conocimientos y nuestras fuerzas no son infinitas. Desde el punto de vista teológico tenemos que reconocer que somos seres creados y, aunque estemos llamados a la trascendencia y a la vida eterna, como quiera “nuestras vidas son los ríos que van a dar a la mar, que es el morir”, como decía Manríquez.

Todavía a nivel teológico, algunos sostienen que todo lo que sucede estos días es un castigo de Dios a causa de los pecados de los hombres. Ciertamente los seres humanos cometemos muchos pecados, pero resulta muy difícil establecer una conclusión de este tipo. Cuando le preguntaron a Cristo si el ciego se encontraba ciego porque había pecado él o porque habían pecado sus padres, él rechazó esas respuestas y les dijo que todo era para que se manifestara el poder de Dios. Tampoco aceptó esa explicación en el caso de los muertos por una torre que se había derrumbado. Por otro lado es cierto que siempre que vemos de cerca la muerte, tenemos la oportunidad de examinar nuestra conciencia, y creo que esto sería de provecho a todos.

Más que otra cosa conviene destacar cuáles son las fuerzas o las virtudes que nos pueden permitir caminar como seres humanos y como sociedad a través de este conjunto de problemas. Creo que un primer paso es darnos cuenta de lo que somos como seres humanos y reconocer humildemente nuestras limitaciones, pero al mismo tiempo tener confianza en las capacidades que hemos recibido, ante todo la inteligencia y la voluntad, con las cuales nos acercamos a la verdad y al bien. Hoy es tiempo de vivir virtudes como la prudencia, la paciencia y la solidaridad.

Escriba una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.