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Actuar con solidaridad

Por: P. Pedro Miguel Funes Díaz

Las noticias siguen siendo acaparadas por la pandemia del COVID19 que nos está afectando a todos considerablemente. Es claro que las consecuencias económicas para todos los países van a ser muy fuertes y lo mismo puede decirse de las consecuencias sociales y políticas. Puede advertirse cómo corren muchas opiniones sobre unas cosas u otras relacionadas al problema y cómo se van generando tensiones en varios niveles, por ejemplo, a nivel internacional aquellas entre Estados Unidos, China, Rusia y otros; pero también en la realidad nacional los efectos de la pandemia son bastante notables y sin duda las tensiones generadas son importantes.

Quienes se encuentran en la primera línea de la batalla, es decir, médicos, enfermeras y todo el personal sanitario, pienso que puede decirse en general que están trabajando heroicamente en el servicio de quienes se van viendo afectados de COVID19. Los autoridades y actores políticos, a causa precisamente del poder que desean conservar u obtener, algunos aciertan, otros vacilan y otros claramente yerran en el seguimiento de los pasos correctos que deben darse en la situación, tanto en el ámbito de la salud, como en el económico, social y político.

Una clave importante para poder afrontar las dificultades económicas se halla sin duda en el trabajo. Las perspectivas de que una gran cantidad de personas no pueda mantener un empleo, ni siquiera informal, debe hacernos buscar a todos las vías para poder salir adelante. Un papel importante lo tienen las empresas, no solamente las grandes, sino incluso las más pequeñas. Todas necesitan esforzarse al máximo para evitar en lo posible despedir a sus trabajadores, pero quizá muchas no serán capaces de resistir sin un verdadero apoyo imparcial de parte de las autoridades. En este terreno debemos ser conscientes de que todos vamos a perder algo, incluso el Estado, y que vamos a perder, y ya estamos perdiendo, mucho más de lo que quisiéramos.

Fuera del ámbito del mantenimiento de los empleos, es necesario que hoy todos estemos más atentos para ayudar y asistir a quienes se ven más golpeados por la falta de movimiento económico. Las personas que en nuestro barrio o colonia se hallan en dificultad, los que se ganan el pan de cada día en las calles, los ancianos desamparados o los niños sin hogar. Busquemos que se activen en esto nuestras parroquias y grupos, pues la sana distancia no es incompatible con la solidaridad. Y que no nos falte orar por todos.

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