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Herramientas para la formación

Seis son las herramientas que proponía el beato Anacleto González Flores para la formación de los jóvenes; pero, antes de mencionarlas, cabe notar que estas herramientas las proponía no para un eventual maestro, sino para los mismos jóvenes, es decir, como responsables de su propia formación. Ya en esto se descubre un principio pedagógico importante, pues el principal agente educativo, sin quitarle su importancia a la labor docente, es ell mismo alumno.

Precisamente, según Anacleto, habrá que colocar desde luego, como primera herramienta, la dirección que debe hacer sentir la mirada segura de un maestro.

En segundo lugar habla del libro como otra de las herramientas para moldear el espíritu. Considera que el libro pone instantáneamente alas al pensamiento y al corazón y arroja a través del vértigo interior a la conquista de lo alto, de lo inaccesible. Naturalmente, los libros hay que saber escogerlos.

Estas herramientas van dando forma a nuestra personalidad

La meditación, enseña el beato patrono de los laicos, es otra de las herramientas del forjador de sí mismo. Decía que si «nos reconcentramos para ponernos delante de nosotros mismos y en presencia de ciertas verdades centrales… Se realizará en nosotros una transformación profunda que nos hará ir en el mismo sentido de los pensamientos y de las verdades vayan delante de nosotros».

Muy importante herramienta, proponía, es la amistad: «… La amistad, puesto que es amor, es una fuerza viva que se traduce siempre en un reflujo constante de ideas, de sentimientos y de actitudes. Y ese reflujo completa y transforma todos los días nuestra personalidad.

«Una herramienta que no agrada a muchos, pero que es, sin duda indispensable, es el sacrificio. «Son muy contados los que han puesto y ponen en la base de su voluntad y su carácter, la inmolación constante y libremente metodizada y aceptada.»

Finalmente, Anacleto nos habla de la acción como herramienta formativa: «Pudiera decirse igualmente que el hombre aprende todos los días en la acción y adquiere lo mejor que ha puesto en su personalidad y de sus obras.»Estas seis herramietas siguen teniendo actulidad. Ante los grandes retos del siglo XXI, el camino formativo que se propone con ellas sigue vigente.

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